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Un mal masaje es peligroso. Asegúrate de contar con manos profesionales


Masajista dando un masaje


Tras un día de estrés en el trabajo, todos buscamos la máxima relajación y podemos vernos tentados a pedir un masaje a nuestra pareja o familiar. Puede que después de un día enfrente del ordenador se te resientan las cervicales y pienses que un buen masaje relajante te ayudara con ese dolor en el cuello…pero ¡ojo!

El dolor cervical, lumbar o cualquier otro, suele responder a contracturas musculares que pueden llegar a ser más serias de lo que imaginamos. No cualquiera, por mucho que nos relaje, es capaz de eliminar contracturas. De hecho, un masaje mal dado conlleva riesgos para la salud.

Hoy en día podemos encontrar ofertas de masajes a pie de calle y en cualquier destino vacacional. Desde reflexología a drenajes linfáticos pasando por muchos otros tipos de masajes. Éstas invitan a relajarnos y a pasar un tiempo agradable y de desconexión. Sin embargo, es importante estar seguros de que nos ponemos en manos de un masajista profesional.

¿Por qué es tan importante la profesionalidad del masaje?

Los riesgos aparecen cuando no hay un criterio médico detrás del masaje. Los dolores pueden ser consecuencia de una contractura de espalda, pero también de otras enfermedades más concretas como la ciática. Cada caso es tratado de forma diferente y un masaje estándar no es la solución para todos. Lejos de ser ventajoso, es muchas veces contraproducente. Por el contrario, los masajes terapéuticos de expertos buscan soluciones concretas con pleno conocimiento. 

Además, existen algunas condiciones de salud para las cuales no es aconsejable cualquier masaje. Por ejemplo, cuando se trata de trombosis, esguinces agudos, lupus, fibrosis y enfermedades infecciosas, ya que el masaje ampliaría el problema. 

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Y a ti, ¿qué se te da bien?

Especial cuidado hay que tener cuando se trata del área cervical. Siendo una zona muy delicada, un mal masaje puede acarrear hasta lesiones medulares en el peor de los casos.

Si el “masajista” realiza maniobras bruscas sin tener pleno conocimiento, puede provocar la ruptura de estructuras y lesiones en los ligamentos, como esguinces o microdesgarros. Al llevar a cabo un mal drenaje linfático se pueden estropear los tejidos.

Según recogía el diario Emol en una entrevista con un kinesiólogo de la Universidad de Chile, además de hematomas y daños musculares, es incluso posible que se causen daños en órganos como el hígado, el bazo o el tracto digestivo.

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