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Riesgos de los tatuajes para la salud


Manos tatuadas


Como cualquier otra técnica que se aplica sobre la piel, tales como piercings, dilataciones y demás, los tatuajes también suponen una serie de riesgos para la salud del usuario. Antes de ponernos alarmistas, esto no significa ni mucho menos que cuando acudes a un taller tatuador no tengas otro remedio que rezar para que no te pase nada. A decir verdad, la cantidad de personas que sufren algún tipo de consecuencia por haberse hecho un tatuaje es mínima, gracias a los avances en el instrumental, las medidas de higiene y la profesionalidad de los tatuadores. De hecho, la razón más lógica que explicaría una mala reacción de tu organismo ante un tatuaje tiene que ver con una serie de características fisiológicas que debes ser capaz de detectar por ti mismo previamente.

A pesar de que los resultados de la estadística son optimistas, puede suceder que ese día concretamente tuvieses las defensas bajas y sufras una infección, o que al cabo de los días el enrojecimiento no disminuya. Son muy pocas la probabilidades de que suceda algo así, pero puede pasar, porque el arte del tatuaje no es una ciencia exacta y el cuerpo humano a veces es impredecible. Existen por tanto ciertos grupos de riesgo y circunstancias a las que convendría prestar atención antes de someterse a una intervención de este tipo. Recuerda que puedes y debes acudir con total calma a cualquier centro especializado, pero si lo vas a hacer documentante primero sobre los riesgos a los que estarás expuesto, por pequeños que sean, y qué medidas aconsejan tomar los expertos.

En Wannatry queremos que tengas a mano toda la información al respecto, por eso hemos recopilado cuáles son los riesgos de los tatuajes para la salud. Toma nota de los detalles que te indicamos más adelante y valora si merece la pena o no hacerlo.

 

Tatuajes y grupos de riesgo

Cualquier individuo que padezca alguna enfermedad relacionada con la coagulación de la sangre debería abstenerse de esta práctica. Las personas con hemofilia, que es uno de los trastornos de coagulación sanguínea más severos, tienen terminantemente prohibidos los tatuajes debido a las dificultades que tienen para detener una hemorragia, por pequeña que sea. La enfermedad de von Willebrand es menos grave que el caso anterior pero también es más común y mucha gente que la sufre no es consciente de ello. Lógicamente los enfermos de dermatitis, piel atópica o cualquier dolencia relacionada con la piel tienen muchas papeletas de sufrir cualquier tipo de infección tras la perforación de la aguja. 

Otro de los colectivos con más probabilidades de sufrir algún riesgo por culpa de los tatuajes son los menores de edad. Pese a que no existe ninguna legislación que regule el mínimo de años que debe tener una persona para poder tatuarse, lo cierto es que ni los profesionales ni los médicos recomiendan que los menores, al menos los que no están cerca de cumplir los dieciocho, pongan en riesgo su piel con métodos de este tipo. Durante la pubertad las hormonas están revolucionadas, y la posibilidad de predecir cómo respondería el cuerpo se reduce bastante. También quedan excluidas las embarazadas.

Hemofilia

 

Reacciones alérgicas a los tatuajes

Este era hace algunos años uno de los riesgos más comunes. Incluso si poseías una salud de hierro y no entrabas dentro de ninguno de los grupos anteriores, siempre eras susceptible de sufrir cierta reacción alérgica. La piel es un tejido protector, pero también es delicado ante agentes externos a los que no está acostumbrado, como la tinta. A día de hoy los pigmentos que se utilizan no suelen dar problemas de este tipo ya que están compuestos de elementos en su mayoría inocuos, pero tampoco conviene bajar la guardia tan rápido. 

Siempre se nota una ligera hinchazón tras los primeros contornos hasta que el tatuaje está terminado, pero ésta desaparece al cabo de los días. La reacción alérgica se identifica por un enrojecimiento mucho mayor, picor y escozor. Hay casos de personas que empezaron a manifestar estos síntomas tiempo después de haberse hecho el tatuaje. Ante el menor signo de estar sufriendo este tipo de reacciones acude al médico para que te recete un tratamiento de antihistamínicos o corticoides.

Reacción alérgica tatuaje

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Transmisión de infecciones

Por regla general, estas infecciones suelen ser de tipo bacteriana debido a una mala higiene en las agujas empleadas. Si el tatuador no lleva a cabo un proceso de esterilización adecuado del instrumental, pueden acumularse agentes patógenos en la tinta y la perforadora. Las enfermedades de contagio sanguíneo tales como la hepatitis B y C o el tétanos pueden transmitirse a través de este medio, razón por la que conviene estar vacunado de estas infecciones antes de someterse a cualquier intervención

Los centros de tatuajes profesionales disponen de medios más que suficientes para disponer del equipo en perfectas condiciones sanitarias, por lo que el riesgo de sufrir una infección por culpa de un tatuaje es mínimo siempre que te pongas en manos de auténticos especialistas. A pesar de todo, si eres donante de sangre no podrás hacer hasta pasado un determinado tiempo desde tu último tatuaje. El consenso varía según el personal médico al que preguntes, pero suele rondar los seis o doce meses de espera.

Hepatitis B

 

Secuelas en la piel por tatuajes

Se habla de dos principales señales en la piel que pueden aparecer como consecuencia del contacto del tejido orgánico con la tinta: granulomas y queloides. Los primeros son un tipo de mecanismo de defensa que se activa cuando nuestro organismo no es capaz de eliminar una sustancia empleando anticuerpos u otros sistemas conencionales. De esta forma, se crean millones de células alrededor del elemento invasor, produciéndose una inflamación y dando lugar a un aspecto granulado sobre la piel.

Los queloides son cicatrices cutáneas producidas tras una lesión en las capas superficiales de la piel. Es importante actuar cuanto antes para evitar que se extienda y aumente de grosor, ya que a diferencia de otras cicatrices, éstas no desaparecen con el tiempo, si no que van ganan volumen complicando mucho su extirpación. No existe una forma eficaz de prevenir este tipo de reacción ya que sucede tanto con tatuajes y piercings como tras una intervención quirúrgica o una quemadura. Depende del grado de sensibilidad del usuario.

Estos serían a grandes rasgos los principales riesgos de los tatuajes para la salud. Si analizas objetivamente la información que hemos compartido, podrás darte cuenta por ti mismo de que las probabilidades de sufrir cualquier consecuencia negativa son mínimas, y la mayoría de veces son perfectamente evitables. 

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