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Beneficios del deporte para el TDAH


Persona saltando


Está de sobra demostrado que practicar ejercicio física con regularidad aporta una gran cantidad de beneficios para nuestro organismo tanto a nivel locomotor como psicológico. En el tratamiento de las enfermedades y trastornos mentales, el deporte se utiliza como una terapia más con la que conseguir reducir los síntomas y hacer que la vida social y familiar de los pacientes sea lo más llevadera posible. Numerosos estudios clínicos avalan el uso de la actividad física como método para mejorar la concentración, autoestima y control sobre las emociones, especialmente en niños pequeños y adolescentes.

Los neuropediatras especializados en el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) llevan bastantes años empleando el deporte como complemento de las sesiones de terapia comunicativa y del tratamiento farmacológico. Al ser uno de las enfermedades mentales que afectan con mayor incidencia a los pequeños, las ventajas que la actividad física presenta se ven mucho más rápido que en individuos adultos, haciendo que la curva de progresión en niños sea perceptible en mucho menos tiempo. Los procesos fisiológicos generados por el organismo al practicar ejercicio hacen que el rendimiento de las funciones cognitivas también se incremente.

En Wannatry estamos comprometidos en la lucha contra la estigmatización de los trastornos mentales, por eso hemos recopilado cuáles son algunos de lo beneficios del deporte para el TDAH. Si sufres de esta afección o conoces a alguien, especialmente de corta edad, que la padezca, toma nota de las ventajas que una rutina de ejercicio físico puede tener para su bienestar físico y psicológico.

 

Mejora de las habilidades sociales

Los médicos recomiendan practicar actividades que obligatoriamente tengan que hacerse en equipo. Incluso se pide a los padres que aquellas como salir a correr o el ciclismo, que en principio no requieren ayuda, también se hagan en compañía. Para los niños pequeños con TDAH, deportes como el fútbol o el baloncesto son perfectos para que puedan relacionarse con personas de su edad y desarrollar todo un repertorio de conductas y respuestas adecuadas a una situación específica.

Mediante los procesos de adaptación y repetición que exigen la mayoría de deportes en equipo, sumado a la comunicación entre los participantes para organizar jugadas o formaciones de defensa, las habilidades sociales de lo pacientes se tornan más fluidas y permiten que el nivel de socialización sea mayor. De esta forma, el niño con TDAH que practica deporte regularmente tiene menos problemas para relacionarse con compañeros de equipo y personas de su misma edad al estar acostumbrado a desenvolverse en un entorno regido por una serie de normas y conductas.

Niños jugando a fútbol

 

Autocontrol del paciente

Al igual que muchas otras enfermedades mentales, el TDAH presenta problemas para dominar algunas emociones frente a determinadas situaciones. Quienes sufren este trastorno suelen tener dificultades a la hora de manejar sentimientos como la frustración. En el deporte unas veces se gana y otras se pierde, y especialmente en las modalidades más jóvenes, los entrenadores siempre intentan enseñar cuanto antes a sus alumnos a convivir con la derrota o el fracaso. Para alguien con TDAH, estas actividades sirven como mecanismos de autocontrol, relajado al paciente y modificando la perspectiva que adopta ante un fracaso deportivo.

Muy relacionado con el concepto de desengaño se encuentra la impulsividad. Si los niños ya de por si no piensan en las consecuencias de sus actos, los pequeños con TDAH menos aún. Esto es algo común a la mayoría de trastornos, pero gracias al efecto terapeútico del ejercicio físico, es posible regular los impulsos del paciente para que se relaje y reflexione antes de actuar. Esto lleva a una progresión, ya que cualquier persona capaz de regular su frustración, calmar sus instintos y no se deja llevar por la primera idea que le viene a la cabeza dispone de una gran capacidad para enfrentarse y resolver problemas de todo tipo.

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Cuando se juega en equipo es necesario planear estrategias y rutas alternativas para superar a los rivales y ganar el partido. Un paciente acostumbrado a la dinámica de trabajo y cuyas habilidades para relacionarse se hayan visto beneficiadas de la práctica continuada de ejercicio no se verá abrumado por las circunstancias, e incluso participará activamente a la hora de proponer posibles soluciones. Es importante destacar que al tener bajo control elementos como la efusividad, también se produce una mejora en la capacidad del individuo para centrar su atención en lo que está haciendo, evitando distracciones innecesarias.

Autocontrol

 

Estrés, autoestima y felicidad

Se trata de tres ideas muy relacionadas entre sí y con la actividad deportiva. Aprender a manejar estos conceptos supone la culminación de todo el proceso llevado a cabo por el paciente en los aspectos que antes hemos señalado. No cabe duda de que una persona sin habilidades sociales o control sobre la frustración va a tener serios problemas para sobrellevar situaciones estresantes, mantener una imagen de sí mismo positiva y, consecuentemente, ser feliz.

Superar el estrés no sólo es bueno para el TDAH, sino también para prevenir otros malestares físicos y mentales. El deporte no sólo reduce el estrés acumulado a lo largo del día, sino que funciona como catalizador para que el individuo vea un conflicto desde otra perspectiva. Conseguir esto provoca en el paciente un sentimiento de mayor confianza en sus capacidades. Los pensamientos agradables florecen en el subconsciente, y la persona que sufre TDAH tiene una visión menos acomplejada de su persona, lo que le ayudará a verlo todo de forma distinta y ser más feliz.

Felicidad

 

Estos son algunos de los beneficios más importantes del deporte en el TDAH. Nada como acudir a un especialista para conocer de primera mano cómo puede ayudar la actividad física a las personas que padecen este trastorno. Visita Wannatry contacta con los mejores psicólogos de tu ciudad.
 

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